Historia de un calcetín abandonado.

30 Jun

Origen.

Nací el 28 de septiembre de 2011 en una gran fabrica de calcetines de Hong Kong. Fuimos dos hermanos gemelos y pesamos 50 gr. cada uno. Por azares del destino a las pocas horas estábamos en un contenedor de un barco mercante rumbo a un país llamado España.

Infancia.

Estuve en la tienda Calcedonia de Los Remedios esperando a que alguna familia me adoptara. El 15 de diciembre de 2011 fue mi gran día: una chica almeriense, afincada en Sevilla, que llegaba con bastante prisa, me adoptó y me ofreció como regalo de un amigo invisible. Por fin pude tener una familia y unos pies a los que cubrir.

Abandono.

Se presentaba un bonito día soleado. Mis padres adoptivos dijeron que habíamos quedado para ir a la playa de Matalascañas. Mi madre adoptiva cogió a dos vestidos amigos míos, que conozco de compartir tendedero de vez en cuando, y entre uno de ellos me enganché y no pude soltarme. Mi madre adoptiva se dio cuenta que estaba allí con los vestidos cuando íbamos de camino a la playa y por lo tanto decidió que me permitía ir con ellos. Después de varias vueltas por Sevilla ultimando los detalles por fin llegamos al destino. A mi me dejaron a la sombra del maletero de un coche al que llamaban Golfo ya que el sol y la arena no me sientan nada bien. Nunca sabría lo que me depararía el destino: Fui abandonado y posteriormente olvidado. Separado de mi hermano con el que había crecido, había sido lavado y había compartido calzado.

Rescate.

Después de 2 meses de clausura en un oscuro maletero de un coche al que llamaban Golfo (no le quise preguntar por qué) y que se movía menos que Don Pimpon en una cama de velcro, ya que según él su dueño no tenía ni para pipas entonces aún menos para pagar su alimentación, su dueño decidió rescatarme y darme asilo en su hogar donde compartí momentos divertidos con otros calcetines adoptados por él. Pero no llegué a superar el abandono y la separación de mi hermano.

Ofrecimiento.

Pasaron los días en el hogar de mi rescatador y seguía sin poder superar mi abandono, cada día se hacía más cuesta arriba y más largo. Sí, había conocido a nuevos amigos e incluso alguna braguita se escapaba de su cajón para venir a tener una fugaz aventura conmigo pero nunca serían reemplazados por la pérdida de mi hermano. Tal era mi depresión que mi rescatador me ofreció que si quería cambiar de aires, de ciudad, conocer mundo… Y me embarqué con él en su peculiar aventura.

Viaje.

El viaje se hizo largo pero ameno, íbamos a Chile.

Destino.

Yo de turismo por Chile.

Despedida.

Ahora la vida me va muy bien. No le guardo rencor a mis ex-padres adoptivos, por eso quiero invitares a que vengan a visitarme, pero eso sí TRAED A MI HERMANO GEMELO QUE LO ECHO DE MENOS.

Historia basada en hechos reales y dedicada a Juani y a Javi.

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